Especialistas en SIBO y
Salud Digestiva en Santander


Dietoterapia: El fin del malestar crónico
Hoy en día, un altísimo porcentaje de personas padece patologías digestivas y metabólicas que merman su calidad de vida diaria. Sin embargo, nos han enseñado a conformarnos. Hemos normalizado convivir con pesadez, reflujo, acidez o un vientre dolorosamente inflamado como si fuera «nuestra constitución», un diagnóstico genérico de colon irritable o fruto del estrés inevitable de la vida moderna.
En Gares Nutrición somos rotundos: no te conformes ni te habitúes al malestar corporal. Como clínica especializada en salud gastrointestinal, sabemos que afecciones como la celiaquía, las alergias alimentarias, o la disbiosis severa mejoran drásticamente con una monitorización clínica de la alimentación. Nuestro nutricionista digestivo diseña estrategias terapéuticas precisas para que dejes de sobrevivir a tus digestiones y empieces a vivirlas con normalidad.
¿Sufres de hinchazón abdominal o malas digestiones?
Uno de los motivos de consulta más frecuentes en nuestra clínica en Santander es el famoso «efecto globo». Pacientes que se levantan por la mañana con el abdomen plano pero que, a medida que avanza el día o tras ingerir la más mínima cantidad de comida, experimentan una hinchazón abdominal severa acompañada de gases (meteorismo) y un dolor agudo e incapacitante.
Cuando la alimentación habitual genera este tipo de rechazo constante, el origen clínico suele encontrarse en una alteración profunda de nuestro ecosistema intestinal: la disbiosis. La disbiosis intestinal es la pérdida de equilibrio entre las bacterias beneficiosas (nuestra flora protectora) y los microorganismos patógenos. Esta alteración microscópica en tus intestinos daña las vellosidades, genera inflamación sistémica de bajo grado e impide que absorbas correctamente los nutrientes, lo que a menudo desencadena intolerancias secundarias (como a la lactosa, la fructosa o el sorbitol).
SIBO: El gran protagonista de las patologías digestivas
Dentro de los cuadros de disbiosis, existe una condición médica cada vez más diagnosticada que requiere una intervención de máxima precisión: el SIBO (Sobrecrecimiento Bacteriano en el Intestino Delgado). En un sistema digestivo sano, la inmensa mayoría de la concentración bacteriana debe residir en el intestino grueso (colon). Sin embargo, en pacientes con SIBO, estas bacterias migran al intestino delgado, una zona diseñada para absorber nutrientes, no para albergar colonias bacterianas masivas.
Al llegar allí, «secuestran» la comida que ingieres —especialmente las fibras y los hidratos de carbono fermentables— y la procesan generando gases tóxicos que paralizan o aceleran violentamente tu tránsito intestinal.
Los 3 tipos de SIBO y su impacto real en tu salud
No todos los sobrecrecimientos son iguales, y por tanto, el tratamiento dietético y antimicrobiano jamás debe ser idéntico para todos los pacientes. Dependiendo del tipo de microorganismo que haya colonizado tu intestino delgado, producirás un tipo de gas diferente que generará una sintomatología específica:
- SIBO de Hidrógeno: Causado directamente por bacterias fermentadoras. Su característica principal es el tránsito acelerado, provocando urgencia defecatoria, heces pastosas y diarreas frecuentes tras las comidas.
- IMO (Sobrecrecimiento de Metano): No está causado por bacterias, sino por arqueas (microorganismos primitivos). El gas metano actúa como un paralizante neuromuscular del intestino, provocando estreñimiento crónico severo, heces secas en forma de bolas y un abdomen duro y distendido.
- SIBO de Sulfuro de Hidrógeno: El más inflamatorio y tóxico a nivel celular. Cursa con gases de olor muy fuerte (similar al huevo podrido), diarrea recurrente, dolor articular, fibromialgia y una profunda fatiga sistémica.
Además, es fundamental realizar un diagnóstico diferencial con el SIFO (Sobrecrecimiento Fúngico del Intestino Delgado), originado frecuentemente por hongos como la Cándida Albicans. Las bacterias y los hongos a menudo coexisten y compiten por el territorio intestinal, por lo que una estrategia clínica errónea con antibióticos puede empeorar el sobrecrecimiento fúngico.
El Eje Intestino-Cerebro: Por qué afecta a tu salud mental
El intestino es considerado científicamente nuestro «segundo cerebro». Alberga millones de neuronas y produce más del 90% de la serotonina (la hormona del bienestar) de nuestro cuerpo. Cuando el SIBO o la disbiosis dañan la pared intestinal, se genera lo que conocemos como intestino permeable. Las toxinas bacterianas (lipopolisacáridos) atraviesan la barrera intestinal y entran al torrente sanguíneo, llegando al cerebro.
Esta neuroinflamación es la responsable directa de síntomas extraintestinales que muchos médicos pasan por alto: la famosa «niebla mental» (dificultad severa para concentrarse o encontrar palabras), fatiga crónica, dolores de cabeza migrañosos, insomnio y picos de ansiedad inexplicables que no responden a la medicación convencional.
¿No sabes por dónde empezar a tratar tus problemas digestivos?
Escríbenos por WhatsApp y cuéntanos tus síntomas. Nuestro equipo clínico te orientará sobre los pasos a seguir. Te respondemos en menos de 24 horas.
Hablar por WhatsAppProtocolo Gares para SIBO y patologías digestivas
Tratar una patología digestiva compleja no consiste en imprimir una dieta genérica eliminando el gluten o los lácteos al azar, ni en pautar un antibiótico y dar el alta. En Gares Nutrición, aplicamos los fundamentos clínicos de El Método Gares, garantizando que el tratamiento y la pauta nutricional se adapten milimétricamente a la respuesta de tu organismo para aumentar tu calidad de vida real.
Buscamos siempre la causa raíz: ¿Por qué aparecieron las bacterias? Puede deberse a hipoclorhidria (falta de ácido en el estómago por el abuso de protectores gástricos), hipotiroidismo, estrés crónico o un fallo en el Complejo Motor Migratorio (CMM), que es el mecanismo de limpieza natural de tus intestinos.
Fase 1: Valoración y Diagnóstico Exacto
En la primera consulta (presencial o a través de nuestra consulta online), realizamos una historia clínica exhaustiva y procedemos a la revisión e interpretación de analíticas. Coordinamos la realización del test SIBO para confirmar el sobrecrecimiento y cuantificar la curva de gases.
Fase 2: Erradicación y Dieta SIBO
Si el diagnóstico es positivo, nuestro nutricionista digestivo pautará una dieta SIBO temporal y controlada, generalmente basada en una estructura baja en FODMAPs o Dieta Bifásica. Su única función es retirar el «alimento» a las bacterias desubicadas, frenando la fermentación en seco para reducir la inflamación y el dolor desde la primera semana. Este proceso se acompaña de terapia antimicrobiana y disruptores de biopelículas para erradicar las colonias resistentes.
Fase 3: Reparación y Sellado Mucoso
Una vez erradicado el sobrecrecimiento, tu intestino queda inflamado. Utilizamos suplementación ortomolecular (L-Glutamina, Zinc Carnosina, Omega 3) para sellar la permeabilidad intestinal, reducir la inflamación basal y revertir síntomas secundarios como la intolerancia a la histamina.
Fase 4: Reintroducción y Prevención de Recaídas
El objetivo final de la clínica no es vivir con restricciones. Planificamos la reintroducción progresiva de fibras prebióticas para recuperar la diversidad de tu microbiota, y pautamos agentes procinéticos que estimulen tu motilidad intestinal, garantizando que el SIBO no vuelva a aparecer.
«El objetivo de nuestro tratamiento no es que vivas a dieta para siempre ni que temas sentarte a la mesa en un restaurante. Es reparar tu pared intestinal, equilibrar tu microbiota y enseñarte a comer de la manera que mejore tu calidad de vida y te devuelva la salud absoluta.»
Preguntas Frecuentes sobre Patologías Digestivas y SIBO
Respuestas clínicas a las dudas más comunes de nuestros pacientes en consulta.
¿Qué es exactamente la disbiosis intestinal?
La disbiosis es un desequilibrio en la flora bacteriana de tu intestino. Ocurre cuando las bacterias patógenas o nocivas superan en número a las bacterias beneficiosas (microbiota protectora), desencadenando inflamación, gases, malas digestiones y alteración en la absorción de nutrientes esenciales.
¿En qué consiste el test SIBO?
El test SIBO es una prueba clínica, sencilla y no invasiva de aire espirado. Consiste en ingerir un sustrato (generalmente lactulosa o glucosa) y soplar en unos tubos durante tres horas. Esto nos permite medir con precisión clínica los niveles de hidrógeno y metano para confirmar si existe un sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado.
¿La Dieta SIBO es restrictiva para siempre?
Rotundamente no. La dieta SIBO (basada habitualmente en un protocolo clínico bajo en FODMAPs) es una herramienta terapéutica temporal. Está diseñada para frenar la fermentación y erradicar las bacterias. El objetivo final de nuestro nutricionista digestivo es reparar tu intestino para que puedas volver a reintroducir y tolerar todos los alimentos progresivamente.
¿Puedo tomar probióticos si tengo SIBO?
Durante la fase activa de erradicación del SIBO, tomar probióticos genéricos suele ser contraproducente y puede empeorar gravemente los síntomas (hinchazón y gases), ya que estás introduciendo más bacterias en un intestino delgado que ya está sobrepoblado. Los probióticos o esporas específicas solo se introducen de forma clínica en las fases finales de reparación del microbioma.
¿Cuál es la diferencia entre SIBO y Síndrome de Colon Irritable (SII)?
Históricamente, el Síndrome de Intestino Irritable (SII) ha sido un diagnóstico de descarte cuando las pruebas médicas convencionales (como la colonoscopia) no mostraban daños físicos. Sin embargo, la investigación clínica moderna demuestra que hasta un 80% de los pacientes diagnosticados con colon irritable sufren, en realidad, de un SIBO no diagnosticado que sí tiene cura mediante dietoterapia y tratamiento antimicrobiano.


Cristina García Esteban
Dietista-Nutricionista colegiada nº CAN00045Directora clínica de Gares Nutrición, Santander. Más de 10 años de experiencia clínica · Más de 4.000 pacientes tratados.
Todo el contenido de esta página ha sido redactado y avalado clínicamente por Cristina García Esteban y la unidad de digestivo. → Conoce al equipo
